viernes, 14 de enero de 2011

A Yogui y Bubu les vuelven a untar.


Siempre he desconfiado de las personas con mirada porcina. Será un prejuicio de esos de "la cara es el espejo del alma" o de "a partir de una edad uno tiene la cara que merece", pero el caso es que desconfío instintivamente de estas personas. Es el caso de Yogui Méndez.
Desconfío también de los carapenas que te la acaban clavando siempre. Siento que fingen, que ponen cara de pena para parecer inofensivos, para ocultar su corazón de víbora. Es el caso de Bubu Toxo.
A Yogui y a Bubu los han vuelto a untar. Tienen sobrada información en medios de comunicación de la deresha y en alguno de lo que quede de la izquierda, de la pasta que les han soltado estos últimos días, estos últimos meses, estos últimos años... 152 millones por aquí, 68 ayer por acá mientras están "negociando" lo de las pensiones, 112 por acullá en diciembre pasado... Y, qué duda cabe, parte de ese dinero lo utilizan en el ladrillazo, en invertir en un modelo agotado que ha esquilmado la economía española con castillos en el aire inflados de precio. ¿Qué no se lo creen? Pues no pinchen AQUÍ para seguir en sus mundos de Yupi.
Han cobrado y estarán cobrando por firmar EREs, se han vendido al capital, se ponen hasta el culo de comilonas hasta tal punto de que les llaman "Los marisqueros". El de la mirada porcina al día siguiente de una huelga general se estuvo comiendo los morros con la Vicepresidenta momia del Gobierno:
No me jodan que no ven a dos mirarse así y no piensan: estos dos acaban arrancándose la ropa a tirones presos de una fiebre que han querido contener y ha acabado desbordándoles:

Mientras tanto ponían de Ministro de Trabajo que nos iba a gestionar la reforma de las pensiones a un ugetista que se había manifestado contra la citada reforma. Pero lo peor no es todo esto... Lo peor es que han apuñalado sistemáticamente a cualquier opción sindical, en principio honrada, la presunción de inocencia es eso: presupuesta, que quisiera mover algo al margen de esta MAFIA sindical. Han bloqueado alternativas contando con el apoyo tanto de gobiernos del pepé como del pesoe, que están cómodos con sus chicos vendidos, y contando con la potente artillería de los medios de comunicación que excluyen a quienes no sean ellos.
Ayer, penúltima traición, se descolgaron con que no iban a convocar de momento una huelga porque estaban negociando y se le veía buena voluntad negociadora al Ejecutivo. Ayer, pongo la mano en el fuego, les debieron volver a prometer llenarles la saca de billetes a costa del sudor del obrero al que dicen defender. Vean que estoy hoy contenido y aún no les he dicho "hijos de puta" a estos hijos de la grandísima puta.
Pero se puede empezar a ver luz: si ellos no convocan alguien convocará. Y si ellos la iban a fracasar estrepitosamente porque, en general, ya nadie se fía de ellos, no importa que quien convoca la fracase porque se habrá empezado a caminar sin ellos. Y a caminar se empieza dando un paso. Y si por algún vago concepto de responsabilidad proletaria he hecho las huelgas que convocaban estos jamelgos con enjaezamiento dorado, con más ganas ejercitaré mi derecho a la protesta si no están ellos por medio. Es más: no hay que protestar sólo por las pensiones; hay que protestar por la farsa de los mercados, porque se gobierne para las personas y no para los bancos, porque dimita este Gobierno de una puta vez y vaya con mucho cuidado el que viniere, para que se vayan a la mierda igualmente los sindicatos vendidos parte integrante del sistema. Hay que protestar para que sepan que, aunque de momento vencidos, no estamos rendidos. Que podemos quebrar, pero aún no doblamos.

El Desclasado ha hablado. Ah, que se me olvidó: si me quieren llamar facha no se priven. Para el caso que les voy a hacer...

jueves, 13 de enero de 2011

Premios Ig Nobel 2010 y otros absurdos estudios.

Supongo que la mayoría de ustedes conocerán los premios Ig Nobel. Si alguien no los conoce, así los define la Wikipedia:
Los Premios Ig Nobel son una parodia estadounidense del Premio Nobel y se entregan cada año a principios de octubre por los logros de diez grupos de científicos que "primero hacen reír a la gente, y luego la hacen pensar". Organizado por la revista de humor científico Annals of Improbable Research (AIR), que son presentadas por un grupo que incluye a auténticos Premios Nobel, en una ceremonia en el Sanders Theatre, de la Universidad de Harvard. Los premios pretenden celebrar lo inusual, honrar lo imaginativo y estimular el interés de todos por la ciencia, la medicina, y la tecnología.
Vamos con los ganadores de los Ig Nobel 2010:

- Ingeniería.
Ha recaído en  Karina Acevedo-Whitehouse y Agnes Rocha Gosselin, de la Sociedad Zoológica de Londres, Reino Unido; y Diane Gendron del Instituto Politécnico Nacional, Baja California Sur, México, por su genial invencion de un método para recoger mocos de ballena con helicópteros a control remoto, para tratar las enfermedades de estos bichos analizando la mocarrera.
Título del estudio: Método no invasivo para la vigilancia de enfermedades de cetáceos en libertad.
Sí señor, un bonito estudio no invasivo. Me pregunto cómo de grandes serán las mocadas de las ballenas y qué pasará si te caes dentro así al resbalarte.


 - Medicina: Otorgado a Simon Rietveld de la Universidad de Amsterdam, Países Bajos; e Ilja van Beest de la Universidad de Tilburg, Países Bajos; por su trabajo titulado “El asma en la montaña rusa: cuando el estrés emocional positivo interfiere con la percepción de la disnea”. Vamos, que han descubierto que los sintómas del asma pueden ser tratados dando vueltas en la montaña rusa.
Yo siempre dije que el estrés emocional positivo se trataba subiéndote a los caballitos del tiovivo. Me equivocaba, aunque no andaba muy alejado del tema.


- Física: Otorgado a Lianne Parkin, Sheila Williams, y Patricia Priest de la Universidad de Otago, Nueva Zelanda. Llegaron a la conclusión de que, en caminos congelados, la gente tiende a caerse menos si lleva los calcetines por encima de los zapatos. Título: “Prevención de caídas invernales: ensayo controlado con asignación al azar de una intervención novel”.
Una sola pregunta: ¿pero a quién demonios se le ocurre ponerse los calcetines por encima de los zapatos?


- Gestión de empresas: Otorgado a Alessandro Pluchino, Andrea Rapisarda, y Cesare Garofalo de la Universidad de Catania, Italia. Con su extenso trabajo “El Principio de Peter revisado: un estudio computacional” han demostrado con pruebas científicas y argumentos matemáticos lo que todos pensábamos: que las organizaciones serían más eficaces si ascendieran a sus miembros al azar.
¡Dios mío! ¿Se ha hecho en España este estudio? ¿Quiere decir que han deducido que si en vez de poner al más mamón palurdo de jefe, por leal, pusieran a cualquiera al azar el asunto iría mejor?


-Biología: Otorgado a Libiao Zhang, Min Tan, Guangjian Zhu, Jianping Ye, Tiyu Hong, Shanyi Zhou, y Shuyi Zhang de China; y Gareth Jones, de la Universidad de Bristol, Reino Unido. Con “La felación prolonga el acto sexual en murciélagos de la fruta”. 
A ver si lo entiendo... ¿que si la murciélaga le come la... eso al murciélago el acto sexual dura más? ¿Y esto para qué vale?
Esto último vale la pena documentarlo. ¡Así se hacen las cosas, murciélaga!
(¡Los niños, por Dios, aparten a los niños de la pantalla!)





Tienen más premios en la página de Wikipedia.


Y otro estudio absurdo, este sin premiar:
Fuente.
Llorar no “pone” a los hombres.
A nadie le gusta que su novia o mujer llore (bueno, siempre hay algún sádico capullo). El caso es que, al parecer, las lágrimas de tristeza de una mujer también tendrían en nosotros un efecto “anticlimático”.
Nos explicamos: dejando de lado lo emocional, las lágrimas de una mujer triste podrían hacer bajar nuestros niveles de testosterona. La causante sería una feromona que los hombre oleríamos “por la mínima” (no sé si me explico).
Eso es lo que afirmas varios investigadores del Weizmann Institute of Science de Israel (Israel) tras realizar un curioso experimento.
Según nos cuentan, los investigadores pusieron a varias mujeres a ver una película muy triste; las féminas se echaron a llorar y esas lágrimas fueron recogidas en varios tarritos, que luego se daban a oler a varios hombres. Estos, aunque no eran capaces de notar un olor partícular pero los análisis posteriores demostraban que sí había una reducción en el nivel de testosterona y una menor actividad en las redes neuronales asociadas a la excitación sexual.
Pero ojo (y nunca mejor dicho), esto sólo ocurre con las lágrimas de verdadera pena, no con los lágrimas “de cocodrilo” ni con las que nos limpian los ojos cuando se nos mete una mota de polvo.
Así que ya sabéis, chicas: los hombres no somos respetuosos, sencillamente es que nuestro instinto sexual está químicamente inhibido (triste, pero cierto).
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 Y por último, si usted es camarera y quiere buenas propinas lo que tiene que hacer es mostrar pechuga. ¡Vaya! ¿Quién lo iba a decir, eh?
Lo tienen aquí: UN BUEN ESCOTE ATRAE PROPINAS Y OTROS SEIS ESTUDIOS ABSURDOS.

El Desclasado se reencarnará en murciélago de la fruta cual Pornobatman.

miércoles, 12 de enero de 2011

Cazador blanco, corazón negro.

María ejerciendo de tía, cuidando sobrinos. Yo haciéndome el despistado en el ordenador. En general no me gustan los niños. Los "tolero", nunca mejor empleado el término. Qué remedio: son crías de humano, proyectos en proceso de ser persona, debo tolerarlos y portarme, aunque más bien severo, bien con ellos. Vale, bonita parrafada. Pues los niños suelen adorarme, me cago en toda mi estirpe. Deben tener un instinto natural y bajo la capa de ogro gruñón con la que me recubro, ellos ven al niño que fui, el que soy. Joder, pues con las personas adultas me dan resultado las máscaras que uso. Mierda de niños.
María ejerciendo de tía, cuidando sobrinos. Yo haciéndome el despistado en el ordenador. Ya hemos tenido un roce: la niña (Maríaaaa, ¿qué edad tiene tu sobrina?), que tiene 6 años, ha tomado la costumbre  cada vez que me ve de empezar a cantar sin parar, como una neurótica: "Os vais a casaaaaar, os vais a casaaaaar, os vais a casaaaaar". Le he respondido: "¡Madre mía, qué pelo de feotona te han hecho!. ¡Juaaaas! ¡Pareces la novia de Frankestein!" Le han cortado el flequillo corto y recto, al tiempo que mantiene el pelo largo. Durante un rato no sabe dónde esconder la cara. La oculta físicamente tras el cuerpo de mi amada. Yo me descojono con su actitud: "¡Mira, si no sabe dónde esconder la cara con ese pelo de feotona que lleva!" Mi amada me mira oscilando entre la risa y el enfado, al tiempo que le dice a su sobrina que esta bien guapa y no le haga caso al tonto de Desclasado, que es un tonto.
Perfecto: puedo seguir haciéndome el despistado en el ordenador. Mierda: se me cuela el niño en el cuarto (Maríaaaaaa, ¿qué edad tiene tu sobrino?), que tiene 9 años.
- Fulanito, salte de aquí que estoy fumando.- Tono ogro aún no descortés, pero apuntando ya maneras.
- ¡Ahí va! ¿Qué es eso?
Tengo un arco apoyado en la pared. Sí, un arco de los indios, de flechas. Es un arco básico, no es de poleas, no es de competición; es un palo y una cuerda, más en plan indigenista que serio. Tengo flechas con punta de ventosa, de juguete. El niño se va disparado hacia el arco.
- Fu-la-ni-to, no to-ques e-so-  Tono ogro ya de lo mejor que lo sé hacer: tranquilo, tenso calmado, silabeando, claro preludio de que voy a matarlo con una frialdad pasmosa; de oficio, no es nada personal.
Ni puto caso.
- ¡Es un arco!
Cara de impresionado, toca el arco con respeto, con pasmo, con adoración, cuidadoso.
- ¡Pilarín, ven, mira, un arco!- Llama a su hermana.
Sé que la situación se me ha ido de las manos cuando oigo a mi amada vengativa:
- Ahora os va a enseñar Desclasado a tirar con el arco...
Hija de puta, cómo está disfrutando. Y todo es por corporativismo feminista porque le he dicho feotona a su sobrina. Anda que no viene la niña crecida, dispuesta a que le enseñe a tirar con el arco, vengativa, bruja.
Otro de los arranques feministas que le dan a mi amada es tratar de hacer de su sobrina, claramente su preferida, una especie de Indiana Llons, una especie de Lleims Bon en femenino. Me burlo mucho de mi amada en este aspecto y le digo: "la naturaleza sigue su curso, querida; hagas lo que hagas le vendrá la regla y un día se sentirá muy tonta, o muy triste, y no sabrá el porqué. Inviertes en aire". Nuevo arranque de mal entendido feminismo: me debo preocupar más por enseñarle a la niña, supongo que porque se asume que las niñas son tontitas. Si no hubiese yo sido niño y supiese lo remalas que son las niñas, igual me lo creía, oyes... Bueno, lo cierto es que la niña es más pequeña; en este caso está justificado que me preocupe más de ella.
Pero el caso...
Pero el caso es que tanto la niña como el niño no tienen ni puta idea de manejar un arco. No doy crédito; creía que era algo instintivo, natural, sapiencia inevitable por carga genética heredada. Pues no. Ambos son igualmente ridículos: hacen gestos con manos y cuerpo para que la flecha salga disparada en vez de dejar que la cuerda y una básica ley física hagan su papel. La flecha cae en todos los casos a sus pies, mientras ellos como pequeños chimpancés hacen aspavientos. ¿Qué niños estamos criando? Y estos son sanos y educados, no son pequeños garrulos y los llevan bastante rectos. Les enseño, con paciencia, cómo hacerlo, lo cierto es que el arco es demasiado grande para el tamaño de la niña, y pienso...
Yo fui un niño "de abuela" y tuve una corta carrera de cazador.
Foto al azar para dar ambiente, no soy yo, yo soy de aspecto agitanado, español a más no poder:
Fui un niño de abuela: mis padres trabajaban ambos y me endilgaban mucho con mi abuela. Viuda, vivía en un piso que merece el apelativo de "caserón" a pesar de ser piso. Casa enorme, con miles de rincones donde jugar dejando volar la imaginación. Algunos retratos y fotos a tamaño natural de mi abuelo, que la primera vez que vi una película donde salía Jamfri Bogart me hizo preguntarme: "¡Coño!, ¿ese no es mi abuelo?" De extracción social baja, pegó el braguetazo casándose con el inútil de mi abuelo, que pudo dedicarse a ser artista mientras mi abuela tomaba sin ningún disimulo las riendas del negocio familiar. Mujer premiada en un mundo de hombres, alguna vez ya he comentado que si me dan risa determinados feminismos es porque las mujeres de mi familia son de armas tomar y lo de las "discriminaciones positivas" me suena a cachondeo para competir con semejantes lobas. A los hombres debieran discriminarnos positivamente cuando nos encontramos con estas señoras, con las cuales estamos en total y franca desventaja.
Pues fui un niño de abuela y esta era dura, no exenta de cariño. Sencillamente tonterías ninguna o las precisas.
Yo era muy pequeño y no recuerdo los detalles, así que "deduciré" cómo debieron ocurrir algunas cosas, cómo, por lógica, debieron pasar aunque no tenga el recuerdo preciso grabado en mi cerebro.
Mi abuela era dura y un día que estaba en su casa, donde pasaba días seguidos durante las vacaciones escolares, me llamó e hizo que me asomara a la ventana.
- Mira esos niños jugando al fútbol en el solar. ¿No quieres ir a jugar con ellos?- Una especie de "a volar, pajarillos".
Lo cierto es que me bastaba con mi imaginación para llenar mi mundo de juegos, mis soledades han estado siempre muy llenas de mí mismo y no han sido tales. Y lo cierto es que tampoco he sido nunca cobarde para relacionarme socialmente, pese a mi timidez. Y lo cierto es que debió parecerme una buena idea presentarme a las tribus del barrio, que no era el mío, y hacer amistades.
- ¿Me dejáis jugar?
El pequeño macho alfa era bastante más mayor que yo.
- Estamos justos... ¿Y tú quién eres?
- Desclasado, estoy en casa de mi abuela.
- Es-tá en ca-sa de su a-bue-li-taaaa- El tono burlón indica claramente que no soy bien recibido.
Soy pequeño, pero vivo en este mundo y sé claramente que tengo dos opciones:
1) Largarme, son una tribu hosca o el macho alfa es hosco.
2) Partirle la cabeza, más bien la ceja, al macho alfa y hacerme el jefe natural de la tribu por méritos reconocidos.
Pese a la violencia que parezcan encerrar mis palabras, los niños éramos de goma y una pelea no solía tener más consecuencias que ojos morados "mehecaído", o chichones variados. No era en absoluto raro que fueses posteriormente amigo de con quien te habías pegado. Era "lo normal" y no creaba traumas inventados.
Deduzco que debí valorar que tenía la pelea perdida, así que soldado que huye sirve para otra batalla. Volver a casa de mi abuela humillado: por el forro de los cojones, a ver si me entienden. Y estaba suelto, libre en un barrio desconocido, hasta el anochecer no tenía que volver a casa. Me hice cazador, no fue culpa mía; fue la sociedad que me hizo así.
Ni puta idea de cómo conseguí el palo director, la cuerda y las flechas: ya tenía un arco. Ni puta idea de cómo afilé las flechas para que tuvieran punta letal, deduzco que frotando la punta, dándole forma, contra un bordillo de rodeno.
Y un mercado municipal cercano, cerrado por las tardes, era el paraíso de los gatos-tigre. Primer día fallido, aprendí a reconocer gatos a los que puse nombre: "negrillo", "el viejo", "el blanco", "el tigre" (por la piel atigrada). Los hijos de la gran puta era ágiles, esquivos, huidizos, y mis trampas de hacerme el cariñoso atrayéndolos: "misi, misi", se las pasaban por el escroto y me veían las intenciones a kilómetros. Varias flechas perdidas. Volver a casa sin presa es duro. Tengo escasas posibilidades de sobrevivir si no mejoro mi técnica. Mi abuela me recibe:
- No te he visto jugando con esos niños...
- Es que me hecho cazador.
- Ah, bueno, si es así... queda todo claro- Burla contenida, cariñosa, en los ojos de mi abuela. - ¿Y has cazado mucho?
- Digamos que estoy depurando la técnica...- Yo no hablaba así, deduzco que debí dar una respuesta que no me dejase vencido, que mostrase voluntad de lucha.
En uno de los cuartos, donde habían dormido mi madre, tías y tío, un paraguas viejo metido en un armario viejo. Abandonado, viejo, polvoriento, estaba claro que el paraguas no estaba en uso. Y el paraguas tenía varillas metálicas. Y frotando duro esas varillas contra el rodeno podría sacarles punta.
Después, deduzco, seguiría leyendo en secreto a Blasco Ibáñez, tenía mi abuela casi todas sus obras en la biblioteca y seguiría impresionándome con las escenas crudas de sexo. Cuando mi abuela me preguntaba de lejos:  "¿qué estás leyendo?", yo siempre contestaba "Miguel Strogoff" de Julio Verne. Con el tiempo me dijo: "Pues si que te dura el Strogoff, nieto..." Está claro que no se creía nada.
Al día siguiente y los otros mi abuela no tuvo que sugerirme que me fuera a jugar.
Aprendí a ser paciente, sigiloso, aprendí a no hacer ruido andando. Las flechas de varilla de paraguas cada vez se clavaban, en cajones de madera de frutas, más cerca de las presas. Y le di. Le di a un gato gris, atigrado, grande. Le di en el lomo y la flecha, sin clavarse, le levanto la piel del lomo. Sangre, rojo, pasión, la sangre quiere sangre; ganas de más. Nunca he visto un gato desaparecer más rápido. Qué velocidad de huida. Supongo que ya sabía que no hay que dejar un animal herido, que son peligrosos, que hay que rematar la faena. A seguir rastreando el gato. Me agarran de la ropa, por la espalda. Me agarran aún sin agresividad, pero firme la presa. Es una señora mayor. Tiene la cara entristecida. Soy un niño educado y no me suelto y huyo, me muestro conforme, dejo que me tenga cogido y hable:
- ¿Por qué le haces eso a los gatitos, hijo, qué te han hecho ellos a ti?
Toda la vergüenza me cae de golpe como una losa; me mira firme, convencida, triste, cariñosa.
No recuerdo la charla completa y no quiero deducirla, no quiero recordarla y volver, tantos años después, a avergonzarme.
Jamás he vuelto a cazar. No dudo de que si tuviera que hacerlo para comer no me temblaría el pulso. Pero gratis no, no quiero hacerlo, no me gusta.
Algún día los niños hoscos me dijeron: "Eh, nos falta uno, ¿juegas?" y así me introduje en la vida social del barrio. Pero esa ya es otra historia...

El Desclasado cazador de pacotilla ha hablado.

martes, 11 de enero de 2011

La entrada porno de enero 2011.


Pinchando en la imagen se amplía.

lunes, 10 de enero de 2011

Una de ingeniería social.

Vamos con otro experimento inquietante de ingeniería social. Me ocurre que cuando alguien ya lo ha contado mejor de lo que yo podría contarlo, desestimo el esfuerzo de rehacerlo y copiopego, robo, lo ya hecho. Es que me resulta un esfuerzo inútil hacer yo un refrito si nada novedoso voy a aportar en el enfoque del tema. Así que del, a mi juicio muy interesante, blog "La cólera de Aquiles" escrito por "Antígona", les traigo este tema.
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De prejuicios, expectativas y profecías


Esta vez empezaré con una trivialidad palmaria: nuestra visión del mundo está cargada de prejuicios. En principio esto no es ni bueno ni malo. A fin de cuentas, y si se atiende a la literalidad de la palabra, un prejuicio no es más que un "juicio previo", es decir, un juicio, creencia o valoración con la que contamos antes de haber tenido experiencia directa o suficientemente prolongada de aquello sobre lo cual juzgamos.

De múltiples ámbitos de la realidad jamás tendremos una experiencia directa, y los prejuicios heredados de nuestra cultura, nuestro medio social o nuestra educación nunca se verán expuestos a una confrontación con la realidad que permita comprobar su presunta veracidad. Pero en el momento en que esta confrontación ocurre, se dice que los prejuicios pueden tener un efecto tanto positivo como negativo. Si plasman una representación veraz, nos ayudarán a orientarnos, a reconocer mejor el objeto prejuzgado cuando por vez primera nos enfrentemos a el. Si, por el contrario, los prejuicios falsean la realidad, harán fracasar cualquier intento de captarla y comprenderla.

Sin embargo, esta teoría sobre el valor de los prejuicios sólo es parcialmente verdadera. Porque determinados prejuicios también tienen el poder de transformar, de construir la realidad, hasta el punto de que un prejuicio en principio falseador puede acabar siendo sistemáticamente corroborado por la experiencia precisamente por tratarse de un elemento crucial en la configuración y creación de la realidad. Me refiero, en concreto, a los prejuicios sociales. Y esa realidad capaz de ser moldeada a la medida de los prejuicios no somos sino nosotros mismos una vez interiorizamos aquellos prejuicios que la sociedad ha proyectado sobre nuestras cabezas. Es lo que vino a demostrar una famosa experiencia llevada a cabo el día después del asesinato de Martin Luther King porJane Elliot, profesora de primaria en un colegio de Iowa, con sus alumnos de tercer curso.

Jane Elliot empezó sus clases ese martes de 1968 diciendo a sus alumnos que las personas de ojos azules eran mejores que las personas de ojos marrones. Más listas. Superiores. Dictaminó entonces que los alumnos de ojos azules gozarían de una serie de privilegios (repetir en la comida, más tiempo de recreo...) y que los de ojos marrones no podían jugar con ellos. Los niños de ojos azules fueron invitados a poner una banda distintiva en el cuello de sus compañeros de ojos marrones para poder identificarlos en la distancia. Y comenzó a tratar a los alumnos de ojos azules como si, efectivamente, fueran más listos y buenos que los alumnos de ojos marrones, y a éstos como si fueran más torpes y lentos en su aprendizaje.

Al día siguiente Jane Elliot confesó a sus alumnos que el día anterior les había mentido. Era un hecho que las personas con los ojos marrones eran mejores que las personas de ojos azules. Más listas. Superiores. Los privilegios cayeron del lado de los alumnos con ojos marrones. Las prohibiciones y las bandas distintivas, sobre los niños de ojos azules, que fueron tratados como más torpes y lentos en su aprendizaje que los alumnos de ojos marrones.

Durante los dos días la conducta de los niños se alteró de forma notoria en función de su pertenencia al grupo privilegiado o desfavorecido. El día en que fueron juzgados de superiores se comportaron con sus compañeros inferiores como pequeños tiranos, y se divirtieron tratando de mandar sobre ellos y humillándolos. El día en que fueron tachados de inferiores manifestaron un odio repentino hacia los superiores. Pero más allá de estas conductas, lo que me parece extremadamente significativo de esta experiencia es el efecto que tuvo sobre el rendimiento intelectual de los alumnos. Jane Elliot los sometió durante los dos días a una prueba en la que habían de poner en juego sus habilidades y rapidez intelectual. Los mismos alumnos de ojos azules que el primer día habían resuelto la prueba en un escaso margen de tiempo, tardaron al día siguiente, aquél en que se les dijo que eran menos listos e inferiores, bastante más. Y exactamente lo mismo sucedió, pero a la inversa, con los alumnos de ojos marrones. El día en que fueron juzgados de menos listos, no pudieron actuar inteligentemente. Cuando se les hizo creer que, por tener ojos marrones, eran inteligentes y rápidos, actuaron de forma más inteligente y rápida. Todo ello en el escaso margen de veinticuatro horas.

Jane Elliott repitió esta experiencia con sus alumnos de primaria en los años siguientes. Durante los quince días anteriores a su puesta en práctica, les hacía diversas pruebas y test de inteligencia. Cada año pudo comprobar cómo el día en que los alumnos formaban parte del grupo de los inferiores su puntuación disminuía en esas mismas pruebas, y aumentaba el día que se les hacía pensar que eran superiores.

También en 1968 Robert Rosenthal y Lenore Jacobson hicieron varios experimentos con resultados análogos a los arrojados por la experiencia de Elliot. En uno de ellos pasaron varios test de inteligencia a los alumnos de un colegio y ofrecieron a sus profesores un listado de aquellos que, según los test, eran más brillantes. Se trataba, sin embargo, de un listado falso, pues los alumnos fueron escogidos al azar. Lo sorprendente fue que, tras ocho meses, el rendimiento académico de esos alumnos no sólo había aumentado más que el de sus compañeros, sino que incluso su coeficiente intelectual era mayor. Lasexpectativas que sus profesores habían puesto sobre ellos, el trato que en función de esas expectativas habían recibido, habían incrementado su inteligencia. La introducción de un prejuicio falso -que esos alumnos eran más inteligentes- logró transformar la realidad hasta hacerlo verdadero, dado que, en efecto, los alumnos acabaron siendo más inteligentes.

Lo que les sucedió a los alumnos de Jane Elliot y a los de los experimentos de Rosenthal y Jacobson es lo que se conoce como el efecto pigmalion o la profecía autocumplida. Según el sociólogo Robert K. Merton, estas profecías capaces de provocar su propia realización son definiciones falsas de la realidad que, una vez formuladas, despiertan un nuevo comportamiento que hace que la falsa concepción de la realidad se vuelva verdadera. Y su influencia no se limita ni remotamente al desarrollo de las capacidades intelectuales. Afecta a la integridad de nuestros modos de ser en cuanto éstos se desarrollan en un contexto social que siempre ha determinado de antemano, en función de nuestro sexo, nuestro color de piel o nuestra extracción económica, lo que somos y se espera de nosotros.

Es por ello por lo que la teoría de la profecía autocumplida me parece en extremo reveladora a la hora de explicar por qué en colectivos humanos definidos por alguna diferencia no relevante -como no lo era el color de los ojos en la experiencia de Jane Elliott- pueden, no obstante, observarse diferencias en lo relativo a sus aptitudes, capacidades o comportamientos. Porque según esta teoría, da igual que sea falso que las mujeres son menos promiscuas que los hombres o que están menos dotadas para el pensamiento abstracto. Basta con que el medio social haya proyectado sobre ellas estas profecías para que las estadísticas acaben corroborando su verdad. Como da igual que sea falso que los hombres son más agresivos o violentos que las mujeres, o más competitivos y emprendedores. Basta con que se espere que lo sean para que efectivamente lo sean. Y también da igual que sea falso que los negros son menos inteligentes o poseen mayores tendencias a la criminalidad que los blancos. Basta con que la sociedad les eduque en esas creencias para que los datos objetivos las ratifiquen.

La conclusión que de aquí se desprende tiene forma de paradoja: sólo cuando se rompa con esos falsos prejuicios, dejarán de ser verdaderos.

Os dejo un fragmento de un interesante documental sobre la experiencia de Jane Elliott que muestra algunos momentos de la misma. El documental completo lo podéis encontrar aquí.

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Me empieza a preocupar el desparpajo, no exento de maestría, con el que copiopego. Blue dirá lo que quiera, pero yo creo que ya lo hago incluso mejor que ella. 

domingo, 9 de enero de 2011

Calendario erótico disimulado. (Parte II)

Está bien, va, lo reconozco: es posible que algunas de las imágenes que traigo sean una traslación imaginaria de algunas de las lectoras de este blog. En ese aspecto hay algunas lectoras muy difíciles de importar aquí su alter ego imaginario, que nadie se vea ofendido si no sale; es que no supe cómo hacerlo. Al final salen tíos, a petición popular.

JULIO.
Agüita con las venezolanas, madredelamorhermoso.

AGOSTO.
De "lobita murciana" dice ser esta boca. ¡Auuuuuuu!

SEPTIEMBRE.
Septiembre ya otoñeando, nos trae maduras para perder el sentido.

OCTUBRE.
Las Princesas del Guisante duermen con muchos colchones y usan bonitos pijamas.

NOVIEMBRE.
Embarazadas sexys.

DICIEMBRE. 
Estos son como los del Equipo A: si los necesita no los busque; ellos le encontrarán a usted... si no se pierden por no preguntar por dónde se va.

Ayer criticando el exhibicionismo del orgullo gay y hoy poniendo carne en la parrilla... Si es que me hacen hacer cada cosa... Que conste que yo no quería, eh. 
La foto de los tíos la aportó Carmela y el trabajo de fotochopear fue de Blue. Igualmente agradecimientos a las demás que mandaron posibles fotos.

Y todas las que no se vean representadas es porque están aquí:



sábado, 8 de enero de 2011

Qué cosas más raras me toca defender...

Añadido previo: esta entrada ya no tiene mucho sentido: me la han colado. Me tiré a la piscina alucinado de que se multe lo que se ha estado fomentando y financiando. Y no es así exactamente la historia, aunque los medios de comunicación, por darle sesgo político la traten de vender así. En los comentarios a la entrada, Kotinussa aporta el siguiente dato que es bastante definitivo:
Kotinussa dijo...
Descla, la denuncia no parte del Ayuntamiento de Madrid, sino de la Asociación de Vecinos de Chueca. El Ayuntamiento se ha limitado a tramitarla, como hace en otros casos. La Asociación de Vecinos de Chueca lo explica en su página web. En el mes de noviembre ya se quejaron en su web de que el nivel de decibelios sobrepasaba en mucho lo permitido, de que la fiesta (y con ello el ruido) se prolongó varias horas más de lo autorizado (hasta las 5 de la madrugada), y de que hubo asimismo ruido en lugares del barrio donde no estaban programados eventos musicales. La Asociación de Vecinos solicitó que se midieran los niveles acústicos de manera oficial, según las ordenazas del Ayuntamiento y, con las pruebas, cursaron la denuncia.

Así que no hay caso, que diría aquel: no es el Ayuntamiento quien carga contra la fiesta; es una asociación particular. Entrar en si el Ayuntamiento ha tenido mala fe y podría no haber tramitado una denuncia, son legalismos que se me escapan.
Me la metieron y hay que reconocerlo. Doy el tema por cerrado.
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Me da asco el "día del orgullo gay". Mucho. Es algo visceral. Me importa una mierda con quien se acueste usted. Salvo que me quiera acostar con usted, no es mi problema. Y si me quiero acostar con usted y me rechaza por la razón que sea, quedamos tan amigos y punto, muchas flores hay en el campo e hilo sobra para cerrar descosidos. Mientras no medien niños o imposición no consentida, allá cada cual con su entrepierna. Bastante tengo con preocuparme de lo mío como para preocuparme de lo suyo. Me preocupa que sea usted una buena persona, eso si va a afectar su trato conmigo, no con quien se acueste usted de común acuerdo.
Y eso no quiere decir que me tenga que parecer guay, fashion, moderno, progre, ideal de la muerte, actitudes tan tristes para la dignidad de una persona como estas:

 A ver, camaradas, el exhibicionismo, lo grotesco, lo chabacano, jamás es motivo de orgullo y sí de vergüenza. Venga, va, lo voy a decir: es enfermizo. ¡Toma!, ya lo he dicho. Oigo las sirenas de los coches policiales venir a buscarme...
Pues sí: es enfermizo el querer ser Sissi emperatriz en su versión porno y exhibirse como tal. Hay un componente ególatra en todo esto bastante deprimente. La distancia que media entre un homosexual y una maricona es la misma que entre un tipo que se comporta educado y un garrulo voceras. Me siento absolutamente legitimado para arrearle un guantazo en los morros al garrulo voceras que me vacile e invada mi espacio personal, como a la maricona chillona que me tome por un estúpido al que vacilarle. Si le apetezco sexualmente, viene y me lo comenta, como hago yo con otras personas. Si me viene de loca tengo un remedio infalible para curar su locura que yo no tengo porque aguantar.
Vale, creo que ya me he explicado sobradamente e insistir más empezaría yo mismo a sospechar a ver si no soy una puta fallera mayor reprimida, de tanta excusatio non petita...
Y me encuentro con esto:
EXPEDIENTE A LOS ORGANIZADORES DEL ORGULLO GAY POR RUIDO.
Me disculparán que no lo copie, pero si ya me entran bastantes enfermos con el tema del porno, enfermos pornogays me sobran y si copiopego atraeré más.
Personalmente creo que el día de la chabacanería maricona no debiera existir. En vez de normalizar la homosexualidad insiste en el peor cliché. Insiste en el "soy especial porque soy maricón" y en el hacernos creer que un homosexual no es tan normal como usted y yo heterosexuales, que es una loca exhibicionista e histérica. Esto, se ve de lejos, en nada ayuda a normalizar una homosexualidad que guste o no guste nos ha acompañado a lo largo de toda la historia, latitudes y etnias. Ya es hora de que sea normal admitir lo evidente, sin que ello quiera decir que sea "mejor", cada uno ya sabrá lo que le resulta mejor que le hurguen y quien.
Pero...
¿Pero cómo tienen los santos cojones de multar lo que han alentado? ¿Pero cómo se puede tener la desfachatez de alentar la mariconería ruidosa, histérica, truculenta y multar lo que se ha incentivado?
Fácil es que nos perdamos, que las ramas no nos dejen ver el bosque y caigamos en el "a mí es que me parece que deberían prohibirlo"o "oye, si no te gusta no mires". No es a eso donde quiero ir a llegar. No quiero ir a parar a si está bien que se fume o no, si está bien que los controladores ganen mucho o no; quiero ir a parar a que no está bien que se haga caza de brujas con fumadores y controladores. Y no está bien que se reprima con multas lo que se ha alentado, publicitado, recomendado para parecer "progre" y "guay", defendido, alabado, magnificado, puesto de ejemplo de tolerancia, de buenrrollismo, de libertad...
Roma no paga traidores, gays exhibicionistas. Ahora vais y acusáis de homofobia, reinas de las flores... A ver si os lo aprendéis, que lo que hoy es una falsa tolerancia mañana será persecución y se os verá de lejos con actitudes tan enfermizamente estrafalarias.

Qué cosas más raras me toca defender. Conste que soy sinceramente coherente conmigo mismo, no les miento...

El Desclasado vestido de lagarterana montado en bicicleta ha hablado.

Añadido: parece que hay dudas respecto a lo que quiero expresar. A ver si lo dejo claro: NO ESTOY DE ACUERDO EN QUE SE REPRIMA LO QUE SE HA FOMENTADO. Y no estoy de acuerdo dándome asco el rollo de la cabalgata.
 Y creo que con este ejemplo verán clara la esquizofrenia a donde quiero ir a parar: ¿Les entraría ustedes en la cabeza que se multase a pamplonicas en San Fermín, valencianos en Las Fallas, gaditanos en Carnaval, por "hacer ruido"? ¿Sería de locos, verdad? Pues lo mismo...