martes, 6 de diciembre de 2011

Vía minera Ojos Negros. Cuaderno de a bordo. Día 1.

Pues al fin salimos a hacer la Vía Verde de Ojos Negros. Cargados como mulas, con la moral bien alta, con escaso dinero (vaya novedad), pero mucha dignidad, dejamos el coche en la localidad valenciana de Sagunto e iniciamos la marcha, cuesta arriba, hacia la localidad de Ojos Negros en Teruel.
Recordarán de anteriores episodios que tenía amenazada a mi amada para que comiésemos de restaurante y durmiésemos de hotel, tal y como yo quería, y no dormir en tienda y comer de hornillo, tal y como ella se empeñaba. Sí, sé que soy duro, pero soy recto.

Día 1. No mandé mis naves a luchar contra los elementos.
La localidad de Sagunto tiene mucha historia. Es una ciudad grande y se ve muy viva. Hablan catalán por la calle, o valenciano, que por eso no voy a discutir, ni por si el argentino es castellano o tiene entidad propia. Está llena de vestigios romanos, árabes, cristiano-medievales, y de todo el que pasó por aquí. Enredamos un poco viendo cosas de estas antes de salir. Creemos que nos lo podemos permitir porque no hemos salido del final del trazado original: el Puerto de Sagunto, que dista unos kilómetros de la capital. No subimos al castillo, que parece prometer bastante, sencillamente por perrería de no empezar ya a subir cargados, tiempo habrá de ascender. Obligada mi amada por mí a comernos un buen almuerzo en un bar (empezamos espartanos), bocadillo tamaño Tarzán de lomo con tortilla francesa, iniciamos por fin la marcha a eso de las 12 del mediodía. 
Según nuestros cálculos la entrada de la vía minera dista unos 14 kilómetros de Sagunto. Y ascendemos de prácticamente el nivel del mar a unos 140 metros. Lo hacemos por la carretera nacional, muy tranquilita al haber autovía paralela. Petrer, Gilet, Estivella... Se suceden los pueblos, muy aseados, rodeados de mares, más bien océanos, de naranjos. Tras el primer cuarto de hora de calentar y acostumbrarse al peso de la bici cargada, lo que las vuelve algo inestables, vamos subiendo sin complicación y mantenemos una marcha tranquila de sobre 15 kms/hora.
Llegamos a Torres Torres, inicio de la vía minera. Salimos del pueblo ya buscándola. Se pone a llover. Suave al principio, "serán 4 gotas", va progresivamente cogiéndose. Sacamos los chubasqueros. "No nos va a detener el agua". Sorpresa: si bien la vía está en su mayor parte acondicionada de puta madre, con firme de riego asfáltico (asfalto con algo de arenilla fina, para que lo entiendan), este primer tramo, por alguna razón que se me escapa, está sin acondicionar: es tierra, pura tierra que se empieza a embarrar.
- Esto... ¿Y si volvemos a Torres Torres y nos refugiamos en un bar hasta que amaine?
Bar en Torres Torres. Que si pa dónde vais, que si os ha cogido la lluvia, que si préstennos unas bolsas de basura para proteger del agua las alforjas y el equipaje. El puto diluvio. Se levanta ventolera. Agua y ráfagas de viento. Dios está muy enfadado. Bueno, cuando se enfada el de las barbas nos manda diluvios, cuando se enfadan los Mercados nos dejan en la indigencia. No sé yo qué es peor. "Agua para todos", decía el PP de por aquí. Desde que ha ganado Mariano se suceden las desgracias.
Pasan las horas. No cesa la lluvia. Aquí no podemos quedarnos, tan patéticos, sin poder montar la tienda sin empastrar todo. Sin ningunas ganas de coger un hostal nada más salir. Se imponen soluciones drásticas. Asumo que haremos la vía sólo de bajada, no de subida:
- Mira, vamos a la estación de tren más cercana y cogemos un tren a Teruel, a lo más cercano a Ojos Negros, y allí ya veremos.
- ¿Siiiiií? No me lo puedo creer. ¿De verdad que no me mientes? - dice mi amada.
- Ya me jode, ya...
Y se pone a hacer bailecitos mientras canta: "¡Titirí, titirí, nos vamos a Teruel en tren, titirí!"
Pues para buscar la estación más cercana mejor dejarnos caer que seguir subiendo. Pero la más cercana es Algimia, subiendo un poco. A Algimia. Llegamos empapados, aunque el chubasquero cumple su función. Y allí nos enteramos de que en esta parada, un pueblo pequeño,  sólo paran los "borregueros" que no llegan más que a Caudiel, a muuuuuchos kilómetros de Teruel, y que además van parando en todas las estaciones. Solución: volver a Sagunto y pillar el tren a Teruel. ¿Que por qué no pillar el coche y subir a Ojos Negros en coche? Porque queremos tener el coche al final del trayecto, no acabar rendidos y tener que tomar un tren para llegar al coche.
A Sagunto.
Problema que ya conozco de blogs y foros: los designios de la Renfe para subir bicicletas en los trenes, son inescrutables. Y menos sin previa autorización. En las distancias cortas es cuando una colonia de hombre se la juega. Ahora veremos...
Agua y más agua. Algunos hijos de la gran puta de conductores nos pasan muy cerca por la carretera acabándonos de empapar. Otros son respetuosos. En Gilet nos dicen que tomemos a Sagunto un camino interior que va por el "Río Palancia" y nos indican cómo hacerlo. Un rato perdidos por caminos, más bien sendas anchas, dentro de un río más pedregal que río, por fin llegamos a la Renfe de Sagunto. Mi amada se quita el chubasquero, "debo estar horrible".
- ¿Qué haces? Déjate el chubasquero puesto, que demos pena.
- Ah, sí, también es cierto. 
Taquillas. Un barbudo. 
- Mire, queríamos dos billetes para lo más cercano a Ojos Negros, en Teruel.
- Pues eso será Monreal...
- Vale, pues dennos dos. Llevamos bicicletas.
- ¿Cómo?
- Naa, que llevamos ahí dos bicis y eso.
Sale el inquisidor que todo español lleva dentro. Juraría que el muy cabrón sonríe sádico.
- ¿Tie-nen au-to-ri-za-ción pre-via?- (¿Se está deleitando?)
- Oiga, ¿nos ha visto cómo vamos?- Me echo hacia atrás para que vea el empapamiento en todo su esplendor.
- Yo lo siento, pero las reglas son las reglas, sin autorización previa no puedo dejarles pasar.
- Mire... el reglamento de la Renfe en su artículo 34 lo especifica bien claro: "podrán subir hasta 5 bicicletas por unidad, sin previa autorización".- Recuerden, amigos: cuando vayan de farol muestren una seguridad absoluta. Vete a saber qué dice el puto reglamento de la Renfe en su artículo 34. - Así que me va a dar su nombre y voy a llamar por teléfono haber quien me puede solucionar esto, ya que usted no conoce el reglamento ese que me acaba de nombrar.
- No, bueno, un momento, yo lo que quise decir es que dependerá de si el interventor les deja subir...
- Ya, y mientras, ¿cómo vamos a arreglar esto?
- Pues les voy a hacer una autorización para pasar sin billete, y que el interventor decida...- Y suena a un "me lavo las manos con los listos y que se coma otro el marrón". España, siempre te llevamos en nuestros corazones.
Redacta un documento con encabezado de la Renfe, escribe mi nombre, "llevan bicicletas", y no recuerdo qué formalismos más. De momento mi colonia de hombre se la juega con gracia. Veremos...
Al andén.
Llega el tren. Preguntamos en la máquina, por la ventanilla abierta:
- Por favor, ¿el señor interventor dónde está?- Y no pregunté por "Su Ilustrísima el Señor Interventor", porque no me acordé. Cuando uno se ha de arrastrar se arrastra con todo el equipo. Para la presa cuervos, para la lid leones.
No es ninguno de los dos que están en la máquina, pero nos dicen que subamos al vagón del medio y que ya vendrá Su Excelencia, Grande de España, el Señor Interventor de la linea a Teruel.
Subimos al vagón del medio. Ganchos en el techo para prender 3 bicicletas y ya hay 2. Pero... el tren arranca y allí no ha venido Vuecencia. Apoyamos las bicis con todo el equipo como buenamente podemos. Esperamos junto a ellas. Por el cristal entrepuertas vemos avanzar por el vagón posterior al nuestro, a un hombre grandote, uniforme azul, también barbado, pidiendo billetes. ¿Tiene cara de buena, o de mala persona? En breve lo sabremos... Entra ya en nuestro vagón.
- Hola, usted debe ser el interventor...- No me arriesgo con lo de "señor interventor", no sea que le suene a rechufla y caigamos con todo el equipo.
- Sí, ya veo que llevan bicicletas. ¿Tienen la autorización?
- Sí, mire.- Le muestro muy rápido el papel plegado con el membrete de la Renfe que pone "Autorización", y sigo hablando para despistar. - Lo que ocurre es que el billete nos han dicho que lo compremos aquí mismo, tras preguntarle qué población es la más cercana a Ojos Negros. 
- Pues será Monreal... Qué raro que no me hayan avisado de que venían dos bicis más, si esto está informatizado...
- Hombreee, usted ya sabe cómo funciona este país. Si yo le contara de mi trabajo...
- Sí, la verdad es que nos meten en cada compromiso a los interventores con esto de las bicis... Pero, ¿si a mí que más me dará que entren bicis mientras quepan? Pero, ¿sabe lo qué pasa? Pues que cualquiera que se queje y denuncie a la Renfe, ya tenemos el marrón. Hay gente muy estúpida y a la hora de salir del tren le molesta una bici, así como tienen las suyas apoyadas junto a la puerta, denuncia a la compañía y el marrón me lo como yo, por haberlo permitido y me expedientan.
- La verdad es que vivimos en la cultura de la queja y la denuncia...
- Bueno, entonces, ¿2 billetes a Monreal?
- Sí, por favor.
33 euros más tarde se va el Señor Interventor, una buena persona, sin duda. María venga el bailecito, "¡Titirí, titirí, nos vamos a Monreal en tren y que se joda la lluvia, titirí! Ay, qué me van a ver..."
La cagamos: siguiente estación, Segorbe, suben ¡6 bicicletas! Esta vez el interventor acude raudo. Tenemos el espació entre vagones hecho una tienda de bicis, ya hay 10 bicicletas. Tienen autorización, expedida hace 2 meses, y la muestran. El interventor murmura algo así como: "A mí me van a volver loco, pero ¿cómo pueden dar autorizaciones con dos meses de antelación y yo no estar informado?"  Nos pide que por favor montemos un Tetris bicicletero y ocupemos el mínimo espacio. Resto del viaje sin más sustos en este aspecto. Una tras otra se suceden las estaciones, en todas llueve, desde las ventanillas al ser de noche no se aprecia. Conforme ascendemos el termómetro del panel del tren va descendiendo. 15, 13, 11, 7 grados al llegar a Teruel capital, donde también llueve. Siguiente parada, ¿Caudé?, ya no llueve. Llegamos por fin a Monreal, está despejado. Hace frío, pero se lleva bien con ropa.
- Y ¿ahora qué hacemos? No iremos a montar la tienda de noche sin conocer el terreno...
- Pues de momento vamos al pueblo a ver qué hay...
Está el pueblo a un par de kilómetros de la estación. Llegamos sin contratiempos. Son las 20:30, pero hay una tienda abierta. A María se le ha olvidado el cepillo de dientes y compramos uno ahí, al tiempo que preguntamos por un hostal que dejen entrar bicicletas. "En el Botero no os pondrán problemas", nos dicen. Hablan mañicooo. "El Botero", me suena a las calderas del infierno. Pues no: hostal con restaurante, limpio y agradable. Vale, podemos entrar bicis y 37 euros la habitación doble con baño. Hecho. María y sus putos bailecitos me está poniendo a parir. "¡Titirí, titirí, vamos a dormir calentitos en hostal, titirí!" Viene el nombre de Botero porque venden botas de vino, de esas de piel curtida, e incluso odres grandes hechos con pellejo cosido de cerditos.
Cena: alubias blancas con oreja de cerdo, codillo, trucha con jamón, sopa de pescado... No es un menú vegetariano, no. Está buenísimo. Vino rosado y gaseosa para beber. Tras la cena pedimos otra botella de vino. Yo también hago bailecitos ya a estas alturas. Titirí, titirí, mañana verás qué resacón, titirí, canto yo. No mandé mis naves a luchar contra los elementos. Recomiendo el hostal, si alguna vez pasan por allí, son amables, la comida está rica y está todo bien limpio.
Acabamos el día con 42 kilómetros totales de bici, toda una hazaña teniendo en cuenta que ya estamos en Teruel. En esta tienda de campaña dormimos el día 1:


De posible sexo no me acuerdo: tras la segunda botella de vino me suena no sé qué de "nos subimos unos botes (de cerveza) a la habitación". Es duro vivir en la carretera.
Advertencia: pese a que la jugada nos salió bien, no recomendamos a nadie jugársela con la Renfe y las bicicletas. Por las mismas te puedes quedar tirado en la estación de turno.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

País de tarados y taradas.

- Comentaba el otro día que, viendo lo del banquero indultado por el gobierno aún en funciones que iba a ser el azote de la banca si ganaba las elecciones, me daba miedo que más se les podía ocurrir hacer a estos hijos de mala madre antes de irse.
Bueno, de momento no ha sido tan grave: han recurrido a agitar a su espantajo favorito, su peluche sin el cual no pueden dormir, su razón de ser y de existir, la gasolina que les hace levantarse cada mañana para luchar por un mundo mejor (para los banqueros).
Con ustedes y de nuevo: ¡Don Fransisco Franco Vagamontes! ¡Su escremensia el cauudillo de ejpañaaa! (¡¡¡PRESENTE!!!)
"Los ejpertos recomiendan sacar a Franco del Valle de los Caídos".

Esto sí que me ha sorprendido. Lo primero que aprecio es que el machismo sigue muy arraigado en nuestra sociedad, porque ¿dónde están las ejpertas, eh, eh?
Lo segundo es que no sabía yo que había estudios universitarios de "ejperto en agitar espantajos viejos para jugar a guerracivilismos rancios", pero habiendo "estudios universitarios de género" cualquier cosa es posible. Ciencia y letra, sobre todo.
Zapaterín se va como vino: matando muertos.
Ah, me la suda Franco, Franca y su puta madre. Pero las maniobras orquestales en la oscuridad las veo claras. El PSOE ha dispuesto de 21 años para sacar a la momia del Valle. ¿Por qué siempre lo agitan cuando conviene y nunca lo sacan?

Frente del Ebro, 1937, Fransisco Franco se exhibe así en las trincheras frente a los rojos. "Me vais a comer la columna dórica", cuentan que les increpaba. Este caudiyo siempre tan cachondo.

- Una coherencia aterradora, esto es lo que ha demostrado una asociación de "amas de casa" al reclamar que se retire un calendario de azafatas en biquini, hecho, dicen, con fines benéficos y de forma voluntaria,  porque "atenta contra la dignidad de la mujer". Tías que se autodefinen como amas de casa hablan de que tías que trabajan y posan en biquini porque les sale del coño, atentan contra la dignidad de la mujer. Una coherencia aterradora.
Amas de casa denuncian calendario benéfico.

- Las guerras púnicas mosesuales.
Una asociación de gays piden que "se prohíba" (con qué facilidad las víctimas se convierten en verdugos) la canción festiva esa que dice "Maricooooón el que no boteee". No seré yo quien diga que la canción es una obra maestra de la lírica contemporánea.
Pero, ¡alto! que surge una asociación de maricones que dice que la canción es tradición, oye, que tampoco hay que alarmarse, y que a ellos la peña de las fiestas (que cantan esa canción, como todas las peñas) les subvenciona la carroza del orgullo gay. Y que aquellas, perdón, aquellos, lo que buscan es notoriedad.
No hemos acabado: una tercera asociación, esta vez de homosexuales, dice que no hay que dramatizar, que prohibir tampoco es plan y que todo se soluciona con educación y respeto.
Estos últimos me han convencido, me alisto con ellos para las guerras púnicas mosesuales. Voy a buscar un traje de gladiador que me esté mono.
Bonita, lo que se dice bonita, no es:


Este culebrón lo he leído a trozos; la iniciativa de unos y las respuestas de otros. No lo enlazo (varios enlaces), tienen información en la red.

- El Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales ha establecido una nueva categoría en la calificación de las películas: «Especialmente recomendado para la igualdad de género» es la denominación de  la nueva categoría. Su análisis deberá realizarse valorando en su conjunto la obra audiovisual. 
Es jodido esto, ¿eh? A ver ahora cómo entras al cine, haces la cola sin pasar vergüenza, o pasándola y ocultando el rostro tras una barba  postiza y gafas de mafioso, para ver una peli que no haya recibido la calificación de "Especialmente recomendado para la igualdad de género". 
La estupidez se comenta por sí sola. Y, como suele pasar con estas gilipolleces que sólo parecen agradar a quién se le ha ocurrido y a quien cobra las subvenciones por seguirlas, la gente se lo ha tomado a pitorreo y ha surgido en Tuíter el hashtag: #peliculasparidad, donde al ingenio popular se le ocurren nuevos títulos de películas, del cual les dejo una muestra:


Las mujeres que miraban fijamente a los cabrones.
La Zorra.
Lo que el viento y la ventisca se llevaron.
Las bicicletas son para el verano y los amotos para el invierno.
Murieron con los tacones puestos.
Centauras de la desierta.
Thelmo y Luis.
Las mujeres que susurraban a las yeguas. 
Etc...


- Nos vamos a la mierda, pero ¡con qué elegancia! ¡Qué aristocrático desdén mostramos por las cuestiones que realmente nos están jodiendo y como ponemos siempre la vista en las cuestiones de estilo! ¡Qué pueblo este, qué país, qué paisaje, qué paisanaje! ¡Qué país de tarados y taradas y tarad@s! 
En 1854 un inútil Lord Cardigan manda a varios regimientos británicos de caballería ligera cargar contra artillería y ametralladoras rusas en Balaklava, guerra de Crimea.  ¿Hace falta que les explique qué ocurre cuando mandas caballería ligera contra artillería y ametralladoras? 
Tal y como lee la noticia del desastre en la prensa, Tennyson compone un poema en honor a estos hombres que tan bien murieron sin perder la compostura. La estrofa final dice así:


¿Cuándo se marchita su gloria?
¡Oh qué carga tan valiente la suya!
Al mundo entero maravillaron.
¡Honrad la carga que hicieron!
¡Honrad a la Brigada Ligera,
A los nobles seiscientos!

El poema en honor a la masacre ordenada por un inútil, se hace obligatorio para los escolares ingleses.
En 1881 Ruyard Kipling escribió un poema respuesta: "El último de la Brigada Ligera", para avergonzar al público inglés que glorificaba este estiloso irse a la mierda tontamente dirigidos por inútiles.
¿Dónde coño está nuestro Kipling? O nuestra Kiplinga, tanto da.

martes, 29 de noviembre de 2011

"Tengo frío, tengo hambre, me duelen las piernas, tengo sueño; he dormido mal".

lunes, 28 de noviembre de 2011

Escenas de pareja.

Había decidido tomarme unos días e irme a hacer la ruta de la vía de Ojos Negros. Lo cierto es que, cual puta, lo mantenía callado, para que mi amada no descubriese la tostada hasta antes de que fuese demasiado tarde. Demasiado tarde para que pudiese arreglarlo y venirse, quiero decir. ¿Qué por qué no quiero que venga, qué cómo puedo ser tan malvado? Bueno... sigan ustedes leyendo.
Tenía y tengo prevista la partida para el 1 de diciembre. Un vistazo a las temperaturas turolenses me dice que por la noche baja de 0 grados y tengo previsto dormir en tienda. Dormir en tienda, comer de hornillo y subir desde el nivel del mar en Sagunto, a 1.200 mts. al llegar al Puerto del Escandón, antes de Teruel, en 112 kms., esto es, en un par de días. Pero la ruta entera es de unos 200 kms., no por subir al puerto se acaba. Y 200 de vuelta, 400.
Varios días ida y vuelta, dejando el coche en el inicio, en Sagunto, varios días de frío, de pedalear, de acostarme cuando se vaya la luz, de comer de sobres de pasta deshidratada y de, espero, no ver ni un alma o muy pocas almas y además que sean buenas. No les dije todo el peso que hay que llevar encima, calculo que sobre unos 20-25 kilos. Tampoco les dije que el viento dominante, ya una vez en el páramo turolense, es el Cierzo, de componente Noroeste, justo, qué casualidad, en la dirección hacia donde me dirijo.
Cuesta arriba, cargado, viento en contra, durmiendo en tienda, comiendo de hornillo y con un previsible frío turolense del que cura jamones. A pasarlo de puta madre, vamos. Pero los designios del Señor, como los designios de los Mercados, son inescrutables y al parecer no le parecieron a Dios estas condiciones la suficiente penitencia por mis muchos pecados.
Los preparativos necesarios, pese a hacerlos con todo el sigilo, debieron despertar la atención de mi amada.
Estaba tan feliz engrasando mi chaquetón de expedición polar (¡me encanta decir que tengo un chaquetón de expedición polar!):
Cuando llegó el mazazo:
- ¿Para qué lo engrasas ahora? ¿Te vas a algún sitio?
- Sí. No. Quiero decir que quizás. Bueno, que igual me voy. Pero igual no.
- Ah, ¿y dónde vas?
- Pues... con la bici, creo. Pero igual no me voy.
- ¿Con la bici y te engrasas el oso? - Ella llama "el oso" a mi chaquetón de expedición polar.- Pues sí que irás lejos...
- No. Bueno. Sí. Bien. Ehhhh... ¿Me acercas más grasa?
- Nobuenosíbien, ya. ¿Dónde vas?
- Ahacerlavíadeojosnegros. ¿Qué película hacen esta noche? ¿Miraste?
- ¿A la vía de Ojos Negros? ¡Qué chulada, yo también voy!  
- Pero, ¿te podrás coger los días? 
- ¿Cuándo salimos?- Las mujeres y el uso del plural...
- Pues quería salir el 1 de diciembre.
- Ah, pues lo voy a mirar, pero sí, seguro que cambiando y... espera, ¿después viene el puente ese de la Inmaculada? ¿Sí? Ah, pues lo tengo fácil.
Y dicen que la llegada del PP es lo peor que puede pasarle a uno. Yo les aseguro que no, que el memo de Rajoy apenas puede hacernos sufrir, comparado con lo que sé que va a ocurrir si mi amada se viene al viaje.
Se impuso el plan B. Cuanto más interés mostrase en que no viniese, más la iba a cagar, eso es matemático. Debía conseguir que lo desestimase por ella misma, al tiempo que yo fingía que me hacía tremenda ilusión que viniera.
- ¡Qué bien que puedas venir! Ya verás qué bien lo vamos a pasar. Verás, lo tengo ya todo planeado. Va a ser chulísimo. Mira, vamos a dormir en tienda...- Me corta.
- ¿Por qué? Como si no hubieran hoteles...
- No, pero se trata de no salirse de la vía y vivir en plan salvaje.
- Vale, bien, eso ya lo veremos.- Y el "ya lo veremos" suena a "date por jodido".
- Y comeremos de hornillo...
- Ah, bien, algún día está bien comer así.- Sin palabras. Qué arte. "Algún día", así en plan merienda campestre.
- El desnivel es de 1.200 metros que lo haremos en dos días, a razón de unos 60 kms. diarios...
- ¿60 kms. al día en subida y cargados? Eso es imposible.- Y ya me pongo borde.
- No, no es imposible; es MI PLAN previsto.
- Ya veremos, ya veremos.
- María, dímelo en serio: ¿para qué coño te quieres venir si el plan no te gusta? Esto no es una excursión de enamorados un ratito por el parque en bicicleta. Voy....esto... Vamos a pasar frío, a sufrir, a ir contra el puto Cierzo que justo viene de cara, a dormir en tienda a bajo cero, a comer de hornillo y de paquetes de pasta deshidratada, a subir un desnivel fuerte cargados como acémilas. Dime para qué coño quieres venir, si no te gusta el plan.
- Para que se me quede tipito.
A punto de caer sobre la lona, un boxeador sonado, machacado a golpes, debe poner cara de más lúcido que la que se me pone a mí.
- ¿Perdón?
- ¿Tú has visto qué culo se me está poniendo? Pues voy a hacer la ruta y se me queda tipito.
- María... María... María... ¿Qué mierda de argumento es "para que se me quede tipito"? ¿Para que se me quede tipito me vas a hacer a mí ir a hostales, comer en bares, hacer 20 kms. al día?
- Bueno, no nos pongamos nerviosos. A ver la ruta, ¿dónde la tienes?
...
- ¡Huy, mira, si pasa por mitad de este pueblo, Jérica!- Se le ilumina la cara.- ¡Menudo bocadillo de jamón de Teruel nos vamos a arrear ahí! ¡Ostras, cabañas para dormir en Caudiel, qué chulada! ¡Mira, mira, qué hotel más chulo en La Puebla de no sé qué!, de Valverde, pone. ¡Esta ruta yo no me la pierdo, está chuliiiísima!

A la vuelta, una persona tendrá tipito, y la otra tendrá el pelo blanco. Lo sé. 
¿Les interesa una tienda sin usar? La dejaría a buen precio:

Medios de Comunicación rabiosamente independientes.

Esto es algo que se sabe, pero alguien se ha pegado el currazo de concretarlo. Todo apunta a que la fuente original es: http://esmola.wordpress.com/ .
Me encanta que "El País" esté controlado por Botín. No hacía yo a Botín progre, se ve que no le miré con el prisma adecuado, jua jua. Ya me va cuadrando que el Gobierno, aún en funciones, del muy socialista Zapatero, haya indultado al consejero delegado del Banco de Santander. Pero ¿no decía Rubalcaba que iban a ser el azote de la Banca si ganaban?
Entre banqueros, bancos, agencias de inversión, marqueses, la curia y magnates del ladrillo, se esfuerzan para que usted esté objetivamente informado.
Agradézcaselo, hombre de Dios... Al césar lo que es del césar: 23 puñaladas.



      

sábado, 26 de noviembre de 2011

La entrevista de trabajo/ abejas de cristal I.



Practicando el copiapega extremo traigo esta entrada de David "Safari Nocturno".
Aunque muchos de los que venís por aquí también lo hacéis por casa David, me ha impresionado tanto que la copio para quién no vaya por allá.
David: al copiar se me ha destartalado esto y sale todo negro; voy a citar tu original, pero no sé yo en qué color saldrá el enlace...
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Imaginad que tenéis una entrevista de trabajo para la empresa del señor Zapparoni, quien vendría a ser algo así como  Walt Disney, Rockefeller, Steve Jobs y Bill Gates reunidos en uno. 
El señor Zapparoni se dedica al lucrativo negocio de los robots, que emplea en diferentes ámbitos;  industriales, domésticos, de ocio (sus películas con autómatas arrasan en taquilla).

No es sólo pionero en este campo, sino dueño y señor en el desarrollo de autómatas.   
Asistís a la cita sabiendo que el anterior candidato al puesto no fue seleccionado,  y ha "desaparecido", pero vuestra situación económica no es que sea muy boyante (estamos en época de crisis) y  sabéis que trabajar en las empresas de Zapparoni  podría terminar de una vez para siempre con el  problema de llegar a final de mes. 

Lo más curioso e increíble es que os llevan a la residencia personal de este empresario-creador-artista (escoged el término que prefiráis) y  él mismo  en persona es quien os hace algunas preguntas antes de salir un momento mientras os deja esperando en su enorme jardín.  Y allí, mientras estáis observando con los prismáticos de la mesa los terrenos de vuestro posible jefe, descubrís una oreja cortada (sí, como en Terciopelo azul). Pero eso no es lo más sorprendente, pues al momento comprobáis que no es una oreja cortada lo que hay allí, sino docenas de orejas cortadas. 

Eso es lo que le ocurre al capitán Richard, antiguo oficial de caballería que no se resigna a convertirse en un anacronismo con la aparición de los tanques y las nuevas tecnologías. Tal vez pueda interesaros conocer lo que pensaba en aquella situación.

"Antes, en casos como éste, la primera idea - que era, además, la más adecuada - consistía en efectuar una denuncia. Cualquiera que hubiese llevado a cabo un hallazgo horrible durante un paseo por el bosque, habría procedido de esa manera; uno telefoneaba a la comisaría más cercana. Excluí esa idea desde el primer momento. Habían pasado los años durante los cuales había gustado de las exhibiciones. Denunciar a Zapparoni ante la policía equivalía más o menos a denunciar a Poncio ante Pilatos, y podía apostar doble contra sencillo a que al fin sería yo quien desaparecería esa misma noche tras las rejas en calidad de cortador de orejas. Sería un festín para las ediciones nocturnas. No, algo así sólo podía aconsejarlo quien se hubiese pasado soñando treinta años de guerra civil. Las palabras habían cambiado de sentido; tampoco la policía era ya la policía.

Por lo demás, y volviendo a nuestro paseante, este, aún hoy, denunciaría el hallazgo de una oreja.

Pero, ¿qué ocurriría si llegase a una zona del bosque en la cual hubiese dispersas orejas en cantidad, como si de setas se tratara? Apuesto a que en ese caso saldría de allí de puntillas. Tal vez ni su mejor amigo - más aún, ni siquiera su mujer - llegarían a enterarse del hallazgo. En este sentido, somos clarividentes.
"No hagas caso del hallazgo", era el principio según el cual cabía proceder en este caso.  Sin embargo, eso me ponía en otro peligro. Habría pasado por alto una vileza, omitiendo mis deberes para con el prójimo, que se me imponían palpablemente. De ahí a la inhumanidad no hay más que un paso. Tal vez fuese esa la intención. Se me quería arrastrar a un secreto ignominioso, primero como testigo y enseguida como cómplice. 

La situación era escabrosa en cualquier caso, tanto si respondía con la acción como si respondía con la inacción.  Lo mejor que podía hacer era actuar según el consejo que había oído una vez en un café de Viena. "De entrada, ignorarlo todo", rezaba. 

También en ese caso las perspectivas eran desagradables. Zapparoni podía fracasar, ir a la bancarrota. No sería el primer superhombre que desapareciera de esa manera. Lo que yo había visto en su jardín se parecía más a un ensayo de movilización que a la exhibición del muestrario de una firma a escala mundial. Podía tener un mal fin, y en tal caso se alzaría una tempestad de indignación en la cual quienes se hallaban sentados hoy en un rincón seguro rivalizarían con quienes habían esparcido incienso al paso del poderoso Zapparoni. Los unos querrían resarcirse y los otros disculparse. Pero todos esos pingüinos estarían de acuerdo en lo referente al caso del Capitán de Caballería degenerado que había estado involucrado en el escándalo de las orejas cortadas. "No vio ni oyó nada... El caso clásico", diría el presidente, y, por encima de los blancos chalecos asentirían las cabezas de los asistentes.

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ACLARACIÓN DE DAVID: En tu copia-pega se te había olvidado lo de citar la fuente. Este texto NO ES MÍO. La introducción, sí. Pero lo del capitán Richard es de Ernst Jünger y su novela "Abejas de cristal".

jueves, 24 de noviembre de 2011

Desnudos protesta.

A raíz de que la niña esta egipcia, muy mona ella, nos enseñase el coño, con sus medias tan sexys, para "protestar contra el machismo" (desde este blog se les anima a todas ustedes a que me envíen fotos suyas protestando contra el machismo), me he acordado de un episodio que fue bastante pintoresco e igualmente será del gusto de feministas trasnochadas, progresistas y otras gentes de espíritu contradictorio para las cuales el desnudo de una mujer es una explotación machista de la condición femenina, o es un grito de libertad, según convenga. No sé quién es más mojigato, si los moros o las feminazis.
Hago una breve aclaración porque sé que lo de la niñata esta levantará ampollas; ¡ha osado tocar un icono de libertad frente al patriarcado!
1º) A una niña de 20 años le concedo muchas ganas de jugar, de llamar la atención y de ir de rebelde por la vida. Madurez política suficiente, no, no trago.
2º) Qué casualidad que surja esto hoy en la convulsa coyuntura egipcia actual, qué casualidad que sea mona, qué casualidad la resonancia mediática, qué casualidad todo.
3º) Aparte de una sola entrada en su blog (¿creado para la ocasión), en la que además de mostrarnos sus encantos hace esta única y profunda reflexión filosófica:

Put on trial the artists' models who posed nude for art schools until the early 70s, hide the art books and destroy the nude statues of antiquity, then undress and stand before a mirror and burn your bodies that you despise to forever rid yourselves of your sexual hangups before you direct your humiliation and chauvinism and dare to try to deny me my freedom of expression.

Y cita expresamente un : "Me desnudo contra el machismo" de otra tunecina que me huele de lejos a oportunista:
(Caballeros, esta está más morbosa, tiene más cara de guarrilla. Como es un desnudo protesta, mis palabras no son un ver a la mujer como objeto sexual; es calibrar la calidad revolucionaria del desnudo).
¿Alguien sabe qué más ha dicho esta niña? Leo que en su feisbuc ha dicho que se ha desnudado para "hacer un llamamiento a la libertad", "se sigue considerando a la mujer como un objeto sexual" (esta es buenísima: ¿para qué llevas en la foto medias de porno de los 70, corazón?) e hizo un llamamiento a los hombres para que "usaran velo en solidaridad con las mujeres". 
Resumiendo: no me creo una mierda de un blog creado ad hoc, hecho por una niñata que no dice más que lugares comunes e incoherencias. Lo del velo me ha llegado al alma. Es lo clásico: yo jodido, todos jodidos. Quisiera saber el porcentaje de musulmanas que llevan el velo porque les sale del coño a ellas. Quisiera saberlo. Igual es que las feministas quieren prohibir que las mujeres vayan a misa o lleven velo. Una cosa es libertad y otra libertinaje... ¡Ah, no!, que entonces surge lo de que es su cultura y hay que respetarla... Dios, con esta gente no hay quien se aclare. Dicen una cosa y la contraria según les convenga. Orwell aprueba esta conducta.
Tienen el blog de la niña AQUÍ.
Y un último apunte: NO SE UTILIZAN NIÑOS PARA CONSEGUIR FINES POLÍTICOS.
¿O sí?
Ya que hoy nos hemos despelotado y hemos publicado desnudos en este blog, algo muy poco habitual, nos acabamos de soltar la melena y vamos por más. La historia que traigo es más divertida que la de la niña egipcia y está protagonizada por adultos. Tiene algo también de justicia poética...
El nombre de Le Pen no necesita mucha explicación. Francés, azote del comunismo, chauvinista, defensor de la familia, la supremacía de la raza blanca y todo el paquete completo. Nos referimos a Jean Marie, que a día de hoy su hija, Marine, parece haber heredado la furia de su padre y va por ahí pidiendo la pena de muerte para lo que se tercie. A mí cuando bebo unas cervezas también me pasa lo mismo, esta señora debe beber mucho.
Perlas del señor Le Pen:
  • "Los enfermos de sida, al respirar del virus por todos los poros, son un peligro para el equilibrio de la nación."
  • "(...) El enfermo del sida es contagioso por su transpiración, su saliva y su contacto. Es una especie de leproso." (1987)
  • Ese mismo año, provocó un escándalo enorme diciendo que las cámaras de gas fueron "un pequeño detalle de la segunda guerra mundial."
    Pues ese compendio de virtudes de la raza aria, el señor Le Pen, estaba casado con una cristiana y abnegada ama de casa francesa, la señora Pierrette Lalanne. Tres hijos habían bendecido tan cristiano y francés matrimonio. En 1984 la carrera política de Le Pen pega un importante subidón. El hartazgo del francés medio ante una inmigración descontrolada le hace ganar importantes apoyos, sobre todo en el Sur del país.
    Pero, ay, amigos, sucedió aquello de la erótica del poder y al señor Le Pen le picó la bragueta en otra dirección distinta a la del coño de su cristiana y abnegada esposa.
    Se separaron.
    La señora Le Pen era cristiana, pero no era tonta, y el señor Le Pen era rico, principalmente por una herencia dejada por un simpatizante en 1977. Por lo que fuera, cada parte contará su versión, no se llegó a un acuerdo respecto a la asignación económica que el señor Le Pen debía pasar a Pierrette. Dicen las crónicas que el señor Le Pen, ya conocemos su incontinencia verbal, declaró que si Pierrette quería dinero: "que se fuese a fregar casas".
    Este fue el resultado: en 1987 la revista Play Boy sacó este reportaje, consiguiendo en Francia una tirada de 400.000 ejemplares y provocando un gran escándalo:





    Dijo el señor Le Pen, demostrando una aguda perspicacia, que su exmujer había hecho eso "por venganza". 
    Y en este caso y a pesar de que más que un desnudo protesta es un claro desnudo venganza, siendo entre adultos, lo que yo digo es: Jódete, capullo. 
    Por cierto, la señora Pierrete estaba muy bien, fotochó aparte.