Agencia EME.
Paco Jones. Enviado especial desde Londres para las revistas: "Sciencie", "Cosmopolitan", "Revista de Ana Rosa" y diario "Marca".
Debacle en la comunidad científica internacional.
Han causado gran sensación en los círculos científicos las declaraciones de María X, desde España, afirmando que el ciclo menstrual no altera su carácter, que es un tal Desclasado el que la pone muy nerviosa durante esos días, principalmente los días previos.
La noticia trasciende el ámbito de lo médico para adentrase en lo antropológico: ¿ha sido una construcción social, una falsa creencia generalizada que la regla altera el carácter de las mujeres? De ser ciertas estas declaraciones de María, nos hallaríamos en la tesitura de desmontar, dando por falsas, las relaciones sociales en las que hemos basado la construcción de la humanidad.
Es una constante que las mujeres siempre siempre reconocen sus alteraciones caracteriales durante las distintas fases hormonales. Todos hemos oído repetidas veces a lo largo de nuestra vida frases como: "Disculpa, cariño, es que estaba histérica con el ovario que me dolía y todo lo veía negativo", "No, si tú no tuviste la culpa, era yo con la mierda de la regla", "Jo, sí, me pongo hecha una fiera", "Pero, seré tonta... Me entran ganas de llorar por todo". Frases que no hacían sino ocultar la verdad que bruscamente, gracias a las declaraciones de María, se está abriendo camino: el macho de la especie humana detecta las alteraciones hormonales de la hembra y se dedica a fastidiarla durante esos días buscando la provocación, con el retorcido objetivo de hacer creer generalizadamente a las mujeres que la regla las pone bastante insoportables, según casos.
Las valientes declaraciones de María abren una nueva perspectiva de género que da pie y confirma la teoría histórico-mundial de la conspiración de los hombres contra las mujeres. Los hombres, con crueldad sibilina, habrían perpetuado esta falsa creencia para disfrutar torturando sicológicamente a las mujeres.
Aunque todo hombre consultado lo niega, investigaciones realizadas a partir de este descubrimiento confirman esta triste realidad:
7:30 de la mañana. Bar en polígono industrial de pueblo conquense. Se desarrolla la siguiente conversación grabada por nuestros micrófonos ocultos:
- Chaaacho, pone un carajillo de negrita, joer cagüento, que tengo que entrá a currar.
- Marchaaando carajillo pal Luij. Chacho: ¿vijte al abogao?
- ¿cabogao?
- El que llevo aquí colgao, jua jua jua jua.- (El sujeto "camarero" lleva su mano derecha, con la que sirve los cafés y los bocadillos, a sus órganos sexuales y se los aprieta).
- ¡Jeraj cabrón! Jame, anda, que tengo que mirar el calendario...
- ¿La señora, que le viene la regla?
- Éeeequilicua- (Diversos traductores consultados no aclaran el significado de esta enigmática expresión, que quizás contenga claves necesarias para entender en su extensión esta conversación. Departamentos de lingüística y semiología de diversas universidades están trabajando en el esclarecimiento de la expresión ¿Códigos secretos entre hombres?)
Prosigue el sujeto cliente guiñando un ojo al sujeto camarero:
- Ya jabe: teno que ponem-me borde perdío la jemana ante pa hacel-la de creé que ejtá loca.
- Ahí, ahí, que no je noj juban a la chepa, cagüento, que jon toaj unas *****. (Censurado en la edición internacional. La frase aludía a mujer que cobra por servicios sexuales).- Que te digo: ¿tu jabe como si dice "divorcio" en moro?
- Pos no.
- "Chao chochín".
- Pero ejo eee en shino...
- ¡Pos tríncame el pepino!, jua jua jua-. (El sujeto camarero vuelve a llevarse la mano a sus partes pudendas. Entre las 7:00 y las 15:00 que abandonó el trabajo, se contabilizaron 272 repeticiones de este gesto).
Ante las críticas al documento citado aludiendo a la acotada representatividad social de los sujetos de estudio, el Departamento de Antropología Social de la madrileña Universidad Complutense, realizó un trabajo de campo en el que se incluyen 3.652 muestreos de diversas clases sociales, ámbitos culturales y laborales, obteniendo en todos los casos resultados muy similares. Extraemos del muestreo, al azar, esta otra conversación, igualmente grabada con micrófono oculto:
Bilbao, margen izquierda. 13:53 horas. Conversación grabada en la calle:
- Kaixo, Patxi ¿Pasa pues kaces mala cara?
- Naaa, lo de todos los meses, mecagüendiosynopeco, a la mujer que le viene el periodo- (Obsérvese la finura vizcaína de la expresión "periodo", en contraposición con la vulgarmente utilizada "regla" en el estado español)- y pensando estoy a ver cómo la jodo este mes a la hija de la grandísima puta, aivalaostia- (Diversos departamentos están igualmente estudiando esta expresión: "aivalaostia". Ya apuntan algunas tesis, en coincidencia con la teoría de Herbert-Kaplann, que podría ser íbero antiguo, confirmando la descendencia del euskera del idioma íbero. El Doctor Romagosa Pérez va más allá y afirma que la expresión "aivalaostia" literalmente se traduce por : "madre mía, qué cosas me pasan a mí").
- Aúpa pues, Patxi, a darles caña, mecagüendios.
- ¡Ahí estamos, con un par de cojones, aivalaostia! Agur, Gorka.
Las evidencias son incontestables.
Interrogada la sujeto "María X" como parte fundamental del estudio, las respuestas sólo contribuyen a incrementar el enigma:
"Uy, y porque no quiero hablar, por aquello de que las cosas queden dentro de la pareja y eso, pero si yo le contara las trastadas que me hace constantemente, yo no sé cómo lo aguanto, algo tuve que hacer muy mal en otra vida... Sin ir más lejos, el otro día... Mire, me callo. Oh, me encanta ser el centro de atención, qué guay, me da un poco de vergüenza, pero me gusta".
Parece claro que María X está bajo fuerte presión. Quizás amenazada por el sujeto Desclasado, quizás traumatizada al valientemente quebrar un dogma que no ha resultado ser tal.
No obstante, interrogamos al sujeto "Desclasado", como parte activa del estudio, como responsable de destapar este efecto que ha resultado ser causa:
- ¿Pero qué gilipolleces dice, oiga? Yo le explicaré lo que está ocurriendo aquí. Verá: María tiene un ovario llorón y uno bronca. Sí, como se lo cuento. No, no sé si es el izquierdo el llorón o el derecho: cuando le pregunto me dice que eso son tonterías. El mes que le da llorón, ¡halaaa!: venga la llorera por todo y venga a verlo todo negativo: todo va a salir mal, vamos a morir, no tenemos dinero para lo que queremos hacer, la vida es una mierda, la gente es mala... ¿Pero usted se cree que alguien puede vivir al lado de eso, oyendo eso a todas horas? Pero qué vaaaa, el llorón es el bueno, sí, no le digo nada cuando le toca mes al ovario broncas: ese mes la palabra más repetida es "Tú": tú eres esto, tú eres lo otro, tú no te das cuenta, tú debieras haber hecho aquello, tú eres un cínico, tú... Pero, tío, de verdad, si lo que me extraña es que no esté en un frenopático o como se digan ahora los manicomios. Joder, que quedo con ella, le digo: "Hola, guapa" y lo que me responde es un "tú" de esos que me deja noqueado. ¿Le he contado ya mi teoría del plan secreto de las feminazis para dominar el mundo? ¿No? Escuche, que esto tiene más tela de la que aparenta: las feminazís, en conciliábulo con la banca...
¿Medusa? No: María con el mes del ovario llorón: Todo va a salir mal...
¿Medusa? No: María con el mes del ovario llorón: Todo va a salir mal...
El Desclasado ha hablado. Y se ha vengado de cierta conversación.

