Es apócrifa, pero creíble, la leyenda que dice que Durruti justo antes de morir expiró una última frase: "Demasiados comités".
Creo que la leyenda es obra del inquietante
Iliá Eremburg, quien también arrimó el ascua a su sardina al interpretar la frase "Renunciamos a todo menos a la victoria", como una forma de hacer ver que Durruti estaba por apoyar las tesis comunistas de "primero ganar la guerra y después hacer la revolución", y no hacer al tiempo ni una cosa ni la otra. Por cierto, a Durruti se lo follaron al día siguiente y aún no se sabe quién, casualidades de la vida...
Al final llegó Franco con mando único bien organizado y les dio una manta de hostias a comunistas, socialistas, anarquistas, y a un señor que pasaba por allí que no le gustó su cara. Unos y otros, mientras Franco avanzaba, aún seguían matándose entre ellos en Madrid en el 39 tras el
golpe de Casado. Puede que Franco no acabara antes con los republicanos porque como estos se estaban matando entre ellos, no se estaban quietos y así no había forma. Idílica República de las teleseries de la zeja, qué paraíso en la Tierra.
Y aún hay gente que se pregunta cómo se pudo perder esa guerra. ¿Cuál de todas? ¿La de fachas contra rojos o l
a de los rojos entre ellos?
Los problemas y fallos del comunismo real no hace falta que volvamos a enumerarlos, unos cuantos millones de muertos y preciosos gulag balneario nos lo recuerdan. El anarquismo, siempre derrotado, las más de las veces masacrado por comunistas, ha quedado para la Historia con esa aureola romántica del vencido pero no conquistado. Y el caso es que el anarquismo es, de puro ingenuo, un planteamiento infantil. No por aquella
"enfermedad infantil del izquierdismo" que dijo Lenin; por su propia dinámica de funcionamiento. El asamblearismo, y créanme que sé de lo que hablo, lo he sufrido en mis carnes, tiene una facilidad pasmosa para caer en su propia caricatura:
Y en no pocas ocasiones termina esa caricatura convirtiendo el asamblearismo en un fin en sí mismo, no en un medio de toma de decisiones. Se podría resumir como : "No hacemos nada, pero lo que no hacemos lo hacemos de forma asamblearia, por lo tanto tenemos el sistema perfecto, justo". Otra enfermedad que suele aquejar al asamblearismo son los egos disparados, los quince minutos de gloria que muchas personas, que no tienen nada que decir, reclaman para oírse a sí mismos y fantasear con que son directores de masas. Y del catálogo de virus asamblearistas destacaría la nefasta herencia del buen salvaje rousseauniano que tanto mal sigue haciendo: todos somos buenos en esencia, nobles y desinteresados. Es la sociedad la que nos hace malos y tal. Ya. Dejen a unos niños solos en una isla desierta, sin barreras morales, y lo de
"El señor de las moscas" va a resultar una comedia de enredo. La asamblea presupone que todos estamos informados, tenemos criterio, buena intención, y no hablamos si no tenemos nada que aportar. La realidad que yo he vivido es otra: desde capillitas que controlan las asambleas hasta caudillos naturales que las dirigen por dónde les sale de la entrepierna. Caudillos y caudillas y caudill@s transexuales, eso que no falte. Esto no es Islandia, no somos un país culto, frío y de pocas personas.
Y, ojo: una democracia real no es más que una forma
regulada de asamblearismo. Que haya sacado los peligros en los que fácilmente se disuelve el asamblearismo para caer en parodia, no quiere decir que mi crítica sea a la totalidad.
El movimiento 15-M es un bebé que empieza a andar y se dará unos cuantos coscorrones. Lo normal. Pretender hacer de España una asamblea gigante barrio a barrio, pretender una Islandia meridional, es, a mi juicio, uno de los coscorrones que se va a dar el 15-M aprendiendo a andar. A la maruja belenestebanizada, a la choni poligonera que sueña con ponerse tetas como balones de playa, al futbolero que "siente los colores" de su equipo de mercenarios, al Yónatan poligonero que sueña con tunearse el Seat León para que parezca un Ferrari hecho en Nigeria... a toda esta gente se la suda la asamblea, no tiene nada que decir en ellas y si hablasen sería para peor.
A toda esta gente, quizá la España mayoritaria, hay que darles
directrices claras, no temas para el debate. En ese aspecto las asambleas debieran ser informativas, animando a la participación, pero teniendo ya claras las directrices a exponer y su porqué. Y estas directrices deben ser pocas, sencillas y generalistas.
Las que hay no me disgustan, matizaría cosas, pero no voy a ponerme pejiguero. Mucho ojo con "generalistas", esto es fundamental. Si empezamos con feminismos, antitaurinismos, tercermundismos, aldeanismos y demás movimientos de naturaleza excluyente, se nos va al carajo todo el quiosco. Y el Sistema lo sabe e intentará introducir elementos de división. Si yo fuese el Sistema lo haría.
Y para que haya directrices claras, debe haber una dirección clara. ¿Por qué no empezamos ya dando ejemplo de democracia real y se crea una plataforma que agrupe a todos los movimientos que están por el asunto? Con delegados revocables en cualquier momento que no cumplan, que expongan las directrices de las asambleas. Sin dirección clara esto tenderá a convertirse en una casa de putas sin madame. Será fácil pasto de la intoxicación: mañana hago un mail proponiendo medidas absurdas, lo corro y miles de personas caerán en la celada. Las directrices tienen que venir de la dirección, hay que tener un referente de confianza. Y así también se evitarán espontáneos, bandoleros de la guerra por su cuenta e iluminados mesiánicos a los que nadie ha elegido. Seguir con "demasiados comités" degenerará en banderías cada cual por su cuenta.
Acampadas en las plazas: el conseller ese catalán no parece muy listo. Menudo balón de oxígeno insufló a un movimiento que creo abocado a pudrirse si persiste en un numantinismo de plaza ya bastante estéril. En ese terreno, el de vivir en la mierda parasitando a la sociedad, el perroflautismo se acabará apalancando y contaminando las acampadas, en ese aspecto no tienen rival (los gitanos rumanos están fuera de concurso). Y donde se instala el perroflautismo huye la gente normal, la masa que se necesita para llevar un proyecto adelante. Sí: he dicho parasitismo: estoy ya un tanto asqueado de leer en los tuíter de algunas acampadas: "necesitamos agua, fruta, clavos, médicos..." Hostia, huevazos, os cogéis cuatro garrafas y os vais a la fuente, me cagüen dios. Alguien puede empezar a pensar que debemos mantenerle porque él es un héroe acampado.
La trinchera degrada higiénicamente. En breve vamos a tener lo que a la vista será una panda de guarros acampados en las plazas mayores. Algo que va a generar más rechazo en el cuerpo social que simpatía. La primera batalla que se ha de ganar en una guerra es la de la imagen. Hubiese sido acertado mantener las acampadas si cada vez hubiese ido a más, más gente, una masa enorme de parados, sin otra cosa que hacer, que no dejase de crecer acampando. Esto hubiese creado un serio, al tiempo que pacífico, problema al Sistema. Una vergüenza mundial. Y si se hubiese usado la violencia, ganas no faltan por parte del Sistema, hubiese sido peor para ellos, para el Sistema.
Pero no ha sido así y hablar de lo que pudo ser y no fue es sentimentalismo estéril.
Creo que hay que disolver las acampadas y tomar las plazas puntualmente, cuando la directriz clara de la clara dirección indique. Mantener eso es abocarlo a pudrirse con la desmoralización consiguiente.
Leo que el Movimiento 15-M opta por mantenerlas. Por mí no ha sido: hago público mi punto de vista y no porque no se siga el mío voy a dejar de apoyar las medidas que vea razonables y adecuadas.
Hemos aprendido que somos muchos, que podemos tomar masivamente calles y plazas. El bebé, en una sociedad narcotizada, despertó y empezó a andar. Eso ya no se nos debe olvidar para utilizarlo siempre que sea necesario. La calle es de las masas y sin ellas no hay ni políticos ni banqueros ni la puta que los parió a todos. Hemos empezado a tomar conciencia. El bebé, se dé los porrazos que haga falta, debe seguir caminando hacia el futuro.
Echemos unas risas, que no sea todo serio, que no falte el humor. Los hay que tienen un dormir acojonante. In vino dormiditas: